Autor: “Emiliano Teran Mantovani”

Pacto ecosocial y económico del Sur

Gran pacto que puede o no puede germinar según sus partes económicas e institucionales lo vayan poniendo en práctica, pero todo pacto es de sujetos y el sujeto popular tradicionalmente marginado no tiene representación, salvo quienes se la auto-otorgan y sostienen que su disposición es hablar en nombre del pueblo, aunque no lo consulten, tales como los partidos políticos y los sindicatos dirigidos por ellos, en tanto los grupos ecologistas hablan por ellos, lo que está correcto, pero no se podría decir que lo hacen en nombre del pueblo. Distinto es el caso de algunas comunidades o pueblos originarios que si tienen representación, aunque en este manifiesto se percibe sólo una muy pequeña parte de los pueblos de nuestro continente. Creemos que aún apoyando el pacto y aún sin firmarlo, no es la tarea fundamental de los pueblos hoy, pues la necesidad exige la autoorganización, la autonomía y el autogobierno de barrios, poblaciones, pueblos y territorios, la expansión masiva de la agricultura urbana y la ampliación de las ciudades hacia los terrenos adyacentes de actual condición rural junto al cuidado y la autodefensa social (no de grupos armados de vanguardia) nos permitirán participar de tú a tú en todo tipo de pactos.


Derecho a existir, pulsión de re-existir: protestas populares y sentidos de lo común en tiempos de pandemia en América Latina

¿cómo abordar una política no-estadocéntrica en estos tiempos? ¿Cómo lo común puede reproducir una política desde las autonomías en semejantes circunstancias?


El Coronavirus más allá del Coronavirus: umbrales, biopolítica y emergencias

La actual pandemia podría causar más daño, o bien podría ser superada. No lo sabemos hasta el momento. Pero parece que todo esto que está ocurriendo, nos dice muchas cosas más. Por eso también necesitamos tratar de interpretar qué expresa esta pandemia, más allá de ella misma; qué significado tiene en este preciso tiempo (geo)político; qué nos dice del particular mundo que hoy enfrentamos.
El confinamiento social de la cuarentena, pero también las calles vacías o semi-desiertas, los mercados truncados, el confinamiento de los más pobres a una extraña precarización socio-económica ralentizada, nos abren el camino hacia otras temporalidades, otros ritmos, otras sociabilidades, otras apreciaciones y sensibilidades. Nunca parecía estar tan a la mano una oportunidad de despliegue de la otredad de esas lógicas y ritmos diferentes a los del sistema capitalista. La centralidad, ante los desafíos que representa esta paradoja colapso/oportunidad, parece estar en una política de lo común, del cuidado, de la reproducción de la vida, ante este capitalismo que se va quedando al desnudo.
Hay que convertir la emergencia global en la emergencia de otro sistema que tribute a la vida y a los pueblos.


Venezuela: nos estamos jugando la vida, estamos hablando de la última frontera de vida socioecológica

Emiliano Terán Mantovani, quien forma parte del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, estuvo presente el pasado martes tres, en la plaza Carabobo de Caracas, frente al Ministerio Público, en el plantón que se realizó para apoyar a Lucía Fernandez, viuda del asesinado cacique yukpa Sabino Romero Izarra.
Lucia, quien a los siete años del asesinato de Sabino en la sierra de Perijá, aún continua en su búsqueda de justicia y clama para que los autores intelectuales de la muerte de su esposo sean llevados a juicio y condenados estuvo en esta ocasión acompañada por miembros de diferentes grupos que la apoyan en su búsqueda de justicia.


Crisis civilizatoria y procesos constituyentes en América Latina

No podemos, como hizo la izquierda tradicional, sentarnos sólo a hacer un macro proyecto nacional, pensando además que este va a discurrir de manera lineal hasta llegar al comunismo soñado, de manera etapista. Estamos más bien ante un tiempo bastante inestable y volatil, que además nos está planteando en un escenario muy complicado para la propia reproducción de la vida. Esto, me parece, tenemos que asumirlo como el tiempo que nos toca vivir. Así que podríamos seguir soñando con la idea de una transformación emancipadora, pero también necesitamos asumir la construcción de comunidades y sociedades resilientes.
La idea es poder posicionar esa posibilidad de pensar que es posible estas otras alternativas, de parte de comunidades, territorios y organizaciones, que ya están en el presente. Y evidenciar que esas formas diferentes de ser y estar en la Tierra existen. Nos ha faltado más astucia para visibilizarlas más. Esta transformación nos tiene que entusiasmar mucho más.


2020: ¿Dónde están los horizontes? Cinco apuntes sobre el paradójico tiempo político latinoamericano

Las inesperadas e inspiradoras movilizaciones en Chile, al igual que las de Colombia, por mencionar dos buenos ejemplos, muestran, por un lado, que las predicciones lineales y deterministas se quedan cortas; el factor sorpresa desborda incluso a los propios actores que están impulsando esos procesos. Por otro lado, reflejan cómo en la propia insubordinación social, cómo desde el propio seno del conflicto, se producen también nuevos marcos de relacionamiento y solidaridad, nuevas subjetividades, cargadas con potentes pulsiones de vida e irreverencia. Incluso en los escenarios más adversos, se evidencia la sustancia y emergen los factores constitutivos de lo común.
El nuevo tiempo político latinoamericano, en el que la fragmentación se vuelve normalidad, en el que se revelan con mucha claridad los límites de los proyectos dominantes de las izquierdas, en el que los grandes referentes se encuentran en crisis, y se avizoran enormes obstáculos, parece señalarnos la vital importancia de re-centrar la política en torno a lo común. Esto es, colocar en el centro, en el punto de partida, una política en consonancia con la reproducción de la vida humana y no humana en el planeta Tierra, con la expansión de redes de solidaridades y resiliencia; de celebración de la otredad, de la diversidad; de la simbiosis y el mutualismo; de la defensa de una cosmovisión complementaria, holística, inmanente y reproductiva; pero también de desafío colectivo al estadocentrismo y a los inviables proyectos políticos dominantes.
No parece que el tiempo turbulento que nos toca transitar pueda ser sorteado con éxito sin privilegiar una política del cuidado. Cuidar del otro (humano y no-humano), de esa otredad, en defensa de la vida.
Antes que el ‘fin de los tiempos’, estamos ante una particular historia que apenas empieza.


Venezuela: El rol de China en el auge y colapso del proceso bolivariano.

Una discusión sobre neo-colonialismo y neoliberalización.
Esta crisis no es posible vincularla de manera simplista a una sola causa: es también de carácter histórica y multi-dimensional, pero está profundamente determinada por la compleja relación que se produce entre la crisis estructural del modelo capitalista/rentista nacional y un auge de la conflictividad política de diversas escalas (por el control de Petro-Estado, geopolíticas y de escala socio-territorial).


¿Por qué hablamos de crisis civilizatoria? Breve genealogía de nuestro actual tiempo extraordinario

El tiempo que vivimos es un tiempo extraordinario. Todo está en juego. Las posibilidades de vida en el planeta Tierra, tal y como las conocemos, pueden cambiar radicalmente. Eso, más allá de diversos imaginarios sociales sobre colapsos y apocalipsis, tiene efectos concretos en los marcos de convivencia social, los ciclos de lluvia y períodos secos, en las migraciones, la producción y distribución de alimentos, la pérdida de los últimos refugios ecológicos, la conflictividad social y geopolítica por los recursos indispensables para la vida, el nivel de los océanos, el mantenimiento de las instituciones sociales y las infraestructuras, y un muy largo etcétera.
Por las dimensiones y la profundidad de esta crisis, se nos abre una oportunidad para re-pensárnoslo todo, absolutamente todo. No es sólo el problema del cambio climático, que además no se puede ni se debe segmentar como problema. No vivimos sólo una crisis de las democracias o las instituciones modernas. Tampoco esta crisis puede explicarse únicamente por una ‘escasez’ de recursos o por un ‘desbordamiento’ demográfico. Y aunque es un factor determinante, tampoco es únicamente un problema de la crisis estructural del capitalismo.
Se trata de una crisis total, esencial y existencial, que trastoca incluso el orden de la vida en la Tierra (y por tanto de las otras especies que conviven con nosotros), que nos interpela como especie en relación a nuestro rol en ella.


El petróleo ya no es promesa de futuro, sino sinónimo de inestabilidad

Desde principios del siglo XX, el petróleo representó la gran promesa de riqueza súbita y modernidad a nivel mundial, e incluso numerosos proyectos de luchas en el Sur Global lo tuvieron como un instrumento principal para la ‘Liberación Nacional’. Pero hoy como nunca, es evidente que se trata de una promesa rota. El tiempo de auge, estable dominio y expansión del petro-capitalismo contemporáneo no sólo ha llegado su fin, sino que asistimos a una fase de la crisis energética global determinada por la volatilidad, inestabilidad y el declive.


Extractivismo desbocado en el corazón del Abya Yala. Incendios en la Amazonía y nuevo tiempo político en América Latina

Bolsonaro es la cara más acabada de este patrón de poder dominante en la región. Al mismo tiempo que da luz verde y hace un llamado a la expansión de una violencia clasista, patriarcal y racista, del mismo modo convoca al asalto voraz de la Amazonía. Las tasas de deforestación se incrementan en 2019. La fascistización política se presenta también como una fascistización contra la naturaleza.
Como actor/guía, gobiernos como el de Jair Bolsonaro en Brasil, pero no únicamente este, sino incluso otros gobiernos que, de otras formas, promueven la re-colonización de las últimas fronteras de la extracción, como lo es el gobierno de Evo Morales en Bolivia o Nicolás Maduro en Venezuela.


¿Tendencias en el nuevo tiempo político en América Latina? Crisis de la civilización petrolera, extractivismo predatorio y política del saqueo

I. Nueva fase del extractivismo y la oleada de acumulación por desposesión
II. Rasgos del extractivismo predatorio
Política de Estado y estado de la política
Convertir a Venezuela en una mina
El asalto a la tierra/territorio y la política del más fuerte
Violencia sistemática en expansión y federación del saqueo
III. ¿Qué nos muestra Venezuela de este nuevo tiempo político en América Latina y el Caribe?
La derechización del Gobierno bolivariano y los lastres de la izquierda
Venezuela es un síntoma del nuevo tiempo latinoamericano
¿Cómo nos enfrentamos a esto? Pueblos en movimiento, nuevas subjetividades y el horizonte de lo común en tiempos de tormenta


Venezuela necesita elecciones justas, la alternativa ser?a la guerra

El conflicto se est? desarrollando en el campo de la pol?tica y la geopol?tica, y no tanto en el apego a la constituci?n ni a los marcos jur?dicos, que se interpretan s?lo a conveniencia. El gobierno y la oposici?n insisten en su legitimidad, pero en la lucha por el poder han destruido el estado de derecho, las instituciones y el marco de coexistencia, al menos a partir de 2015. Ambas partes han creado estructuras paralelas y han violado la constituci?n.
Algunos izquierdistas internacionalistas no s?lo se oponen al intervencionismo estadounidense, sino que siguen apoyando al gobierno de Maduro. En vista del peligro que representa un gobierno de derecha, ?tiene sentido apoyar a Maduro y trabajar internamente para el cambio?
Esa es una posici?n bastante c?moda. Creer que algo va a cambiar con el gobierno de Maduro parece casi c?nico. Venezuela est? experimentando la peor crisis en su historia republicana y es imposible decir que esto es as? s?lo por razones externas.


China es tambi?n responsable de la crisis venezolana actual (r)

Antes que s?lo un salvador o un buen aliado, la realidad es que China tambi?n es uno de los varios responsables de la grave crisis que vive Venezuela en la actualidad, en la medida en la que ha sido un actor clave en la profundizaci?n de los males del rentismo/extractivismo y de nuestra condici?n de dependencia y vulnerabilidad sist?mica. El gobierno chino no s?lo ha dirigido sus cr?ditos e inversiones fundamentalmente al sector primario y de infraestructura ?destacando que su patr?n de inversiones directas en Am?rica Latina se dirige en casi un 90% a la extracci?n de recursos y energ?a?, sino que ha configurado un tipo de encadenamiento bilateral de sumisi?n basado en convenios de endeudamiento progresivo por parte de Venezuela, que son pagados con env?os diarios de petr?leo, calculados en montos en divisas (US$) estimados seg?n el precio del barril del d?a (bases de funcionamiento del Fondo Chino-Venezolano).


Venezuela: de Vaca Muerta a la Faja Petrolífera del Orinoco. Riesgos de la apuesta rentista y mitos sobre “diversificación productiva”

Con tales niveles de “riqueza” en el país, era solo cuestión de tiempo alcanzar la promesa del desarrollo. Industrialización, independencia económica, convertir a Venezuela en la “primera potencia latinoamericana”, según el dictador Marcos Pérez Jiménez; la “Gran Venezuela”, de Carlos Andrés Pérez I; hasta llegar a la revolucionaria Venezuela “Potencia Energética Mundial” , de Chávez, la cual surgiría a partir de los crudos extra-pesados de la Faja Petrolífera del Orinoco. Al final de la historia todas promesas incumplidas, no solo porque no se pudo sembrar el petróleo , sino también porque este castillo de naipes construido históricamente en torno al modelo rentista petrolero, otra vez se ha venido abajo –antes, con la crisis de los años 80, que precedió al Caracazo de 1989–, pero hoy, dejando a los venezolanos en esta especie de vacío, en una extraordinaria crisis sin precedentes en la historia de América Latina.


Geografía de conflictos socio-ambientales en Venezuela. Petro-estado, crisis histórica y las nuevas fronteras de los commodities

En Venezuela los estudios e investigaciones desde la perspectiva de la ecología política han sido escasos y con poco impacto en las discusiones políticas, y en general, los conflictos socio-ambientales en el país han tenido muy poca atención. Este trabajo intenta visibilizar estas luchas tratando de examinar no solo cómo se desarrollan en una localidad específica, sino al mismo tiempo cómo son parte de procesos conflictivos y diferenciados de producción y transformación del territorio a escala nacional.


Venezuela: Algunos hablan de evitar el derrocamiento delGobierno actual a toda costa y lo que están derrocando es la reserva ética de la izquierda

Notas sobre institutos de descolonización, “decoloniales” y colonialismo interno en Venezuela


El extractivismo como eco-régimen: múltiples ámbitos y escalas de su impacto socio territorial

Desde mediados de la década del 2000 hasta la actualidad, los debates referidos al extractivismo han despertado cada vez mayor interés en la investigación en ciencias sociales, han logrado mayor difusión y ocupado mayores espacios en los procesos de producción de conocinliento, al tien1P0 que han adquirido mayor relevancia académica y política.


Venezuela: el Arco Minero es hoy, una política de ajuste

Emiliano Teran Mantovani, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, ha seguido de cerca el surgimiento del Arco Minero del Orinoco. Teran concibe esta nueva serie de megaproyectos como la aceleración desastrosa de una lógica extractivista aceptada sin críticas. En esta entrevista, sostiene que hay alternativas a una economía basada en la extracción que, aparte del daño ambiental y social que produce, no ha logrado resultados en términos de acumulación de capital y desarrollo.


China es también responsable de la crisis venezolana actual

Ciertamente estamos en medio de una intensa disputa geopolítica, radicalizada por la guerra comercial que se desarrolla entre China y Estados Unidos, y que presiona aún más a la re-colonización de América Latina. Pero no bastará sólo con acobijarse al “mejor” imperio. La geopolítica de las diplomacias gubernamentales, de las disputas interestatales, dejan completamente al margen las luchas de los pueblos y la defensa de los territorios. Este es un ámbito vital, de fuerzas vivas, que luchan contra toda forma imperial, sea de los Estados Unidos, China, Rusia, India o hasta ciertas expresiones de Brasil.
El escenario es más que complejo, pero implica pensar en todas las alternativas que existen ante la crisis actual, que pasan desde los modos de relacionamiento e inserción con los mercados internacionales, hasta llegar a las diferentes luchas de pueblos, comunidades, organizaciones que, desde abajo, resisten a todas estas formas de (re)colonización, agudizadas en este fin de ciclo en América Latina.


Venezuela: Revolución Bolivariana 2014-2018: el “Largo Viraje”. Maduración neoliberal y gobierno de transición

Si hay alternativas al neoliberalismo, a la guerra, al despojo, al autoritarismo y al extractivismo, estas deberán emerger y crecer desde el seno de las bases sociales. Para ello no sólo habrá que desbordar los códigos dominantes de la política polarizada, sino crear otros nuevos.