Autor: “María Landi”

Palestina: Cuando ya no hay nada que perder

Este mes una noticia se destacó sobre las habituales atrocidades que ocurren en Palestina sin llamar la atención de los medios: el 6 de septiembre seis presos palestinos se escaparon de la cárcel de máxima seguridad de Gilboa, en el norte de lo que hoy es Israel. Haciendo un pequeño hoyo en el baño de la celda, cavaron durante un año un estrecho túnel por el que salieron al descampado.


Las mujeres afganas y las lágrimas de cocodrilo

EE.UU. es experto en entenderse y hacer negocios con los señores de la guerra de turno, sin importarle un bledo lo que esos grupos hacen con las mujeres afganas. En los ochenta, en el marco de la Guerra Fría, armó y empoderó a los muyahidines que peleaban contra el régimen comunista apoyado por la Unión Soviética, sin importarle que la caída de ese gobierno y el ascenso de los muyahidines implicara que las mujeres perdieran derechos y libertades recién adquiridos. Tampoco le importó los innumerables crímenes cometidos por los diferentes grupos islamistas y el caos al que llevaron al país, que desembocó en el advenimiento del régimen Talibán.


Palestina: Resistencia y martirio en Beita

Ya son seis los palestinos asesinados por el ejército israelí en Beita, la aldea al sureste de Nablus donde la población está protestando semanalmente desde mayo contra la instalación de Evyatar, una nueva colonia ilegal instalada en una colina que pertenece a las familias de Beita. A fines de junio, y debido a la intensidad de las movilizaciones palestinas, los colonos aceptaron un compromiso con el primer ministro Naftali Bennett y el ministro de Defensa Benny Gantz, por el que abandonarán el lugar, pero las casas permanecerán en su lugar, mientras el gobierno de ocupación ‘estudia la situación legal del terreno’.


Palestina, las cosas por su nombre: Sobre helados, espionaje y otros escándalos

Estos días un tema llenó los titulares de los grandes medios en prácticamente todo el mundo: el espionaje de que fueron objeto a través de sus teléfonos celulares cientos de políticos, periodistas, activistas de derechos humanos, sindicalistas y ejecutivos de 50 países, incluido México, por gobiernos que usaron el spyware Pegasus de la empresa israelí NSO Group. Esto fue revelado por el Proyecto Pegasus, un consorcio global formado por más de 80 periodistas y 17 medios de 10 países, coordinado por la ONG francesa Forbidden Stories con apoyo técnico del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional.


La Autoridad Palestina y la represión. Una colaboración eficiente y mortal

A las 3:30 de la madrugada del jueves 24 de junio, unos 25 efectivos uniformados, enmascarados y fuertemente armados irrumpieron en una vivienda palestina en el pueblo de Dura en Cisjordania ocupada. Los efectivos se abalanzaron sobre el activista Nizar Banat, todavía semidormido, rociaron su rostro con gas pimienta y empezaron a golpearlo brutalmente con palos de madera y de metal; lo metieron en un vehículo y se lo llevaron con rumbo desconocido. Apenas unas horas después su familia fue informada de que Nizar había muerto. Banat tenía moretones en todo el cuerpo, había sido severamente golpeado en la cabeza, el pecho, el cuello, tenía fractura de costillas y sangre en los pulmones.
Este modus operandi, habitual de las fuerzas israelíes en Cisjordania, no sería sorprendente si no fuera porque en este caso se trataba de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina…


¿A qué ‘normalidad’ quieren que vuelva Palestina?

Queda por saber si lograrán sostener y fortalecer la resistencia, o si el régimen israelí la aplastará en otro baño de sangre. Dependerá, en buena medida, de la vigilancia atenta y activa de las multitudes que durante los bombardeos sobre Gaza salieron masivamente a las calles en casi todas las capitales del mundo –pese a la traición o cobardía de sus gobiernos− para expresar una vez más que la causa palestina es la de todos los pueblos que luchan contra el colonialismo, el racismo y el supremacismo, por libertad, justicia e igualdad. Aunque Palestina no esté en los medios, su pueblo nos pide que sigamos estando junto a ella.


Vacunas y elecciones en el escenario del apartheid israelí

Mientras un eficiente aparato de propaganda desparrama la imagen de Israel como campeón mundial en vacunación y democracia vibrante que celebra la cuarta elección nacional en dos años, la realidad en el terreno muestra el verdadero rostro del régimen que decide quiénes reciben la vacuna y votan y quiénes no, según su etnicidad. Y eso tiene un nombre: apartheid.


Palestina en el corazón: Si nos roban Sheikh Jarrah (barrio palestino de Jerusalén)

Sheikh Jarrah −un barrio al norte de la Ciudad Vieja de Jerusalén− fue un lugar clave y estratégico durante la invasión sionista de 1948. La zona había sido testigo de los “combates más duros” en la ciudad, ya que la toma de Sheikh Jarrah significaba la centralización del control israelí sobre la ciudad. Hoy, cuando se oculta el nombre de Palestina, Sheikh Jarrah es uno de los últimos frentes de la ciudad que aún se resiste a la completa israelización.


Palestina, las cosas por su nombre: De pesebres y vacunas, o del empeño en hacer invisible a un pueblo

Ese pueblo resiste con cada célula de sus cuerpos castigados, con cada inhalación y exhalación del aire que respiran (muchas veces tóxico por los gases lacrimógenos), con cada olivo arrancado que vuelven a plantar, con cada bebé que vuelven a parir las mujeres que tienen a otros tras las rejas o bajo tierra, con cada estudiante o militante de base que sale de la cárcel y vuelve a la universidad o al campo de refugiados para retomar la lucha, con cada comunidad pastoril que vuelve a reconstruir su mezquita, su escuela, sus casitas y corrales de ovejas, su pozo de agua o panel solar, para reafirmar su voluntad porfiada de permanecer en su tierra, a cualquier precio. Porque “existir es resistir” no es una simple consigna: es una actitud vital, visceral.


Palestina, las cosas por su nombre: Misiles contra globos encendidos. La última escalada en Gaza

Desde el 11 de agosto –y ante el silencio de los medios hegemónicos− Israel está lanzando bombas sobre objetivos estratégicos en la Franja de Gaza (infraestructura, depósitos de armas, viviendas de dirigentes). Incluso ‘por error’ un misil cayó sobre una escuela de la UNRWA en el campo de refugiados de al-Shati.
La excusa esta vez son los globos (y cometas) con pequeños objetos encendidos atados al piolín que grupos de jóvenes gazatíes lanzan hacia el otro lado de la valla que encierra a Gaza. Israel afirma que los globos incendiarios son obra de Hamas.
Pero los jóvenes que lanzan los globos dicen algo muy distinto. Ellos buscan llamar la atención del mundo, que mira para otro lado mientras Gaza agoniza.


Palestina: con o sin anexión, la ocupación colonial debe terminar

En una reciente entrevista con la BBC, el saliente embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, resumió la política de su país con total claridad: toda la tierra [de la Palestina histórica] le pertenece a Israel porque Dios se la dio. La Biblia es su título de propiedad.


Palestina: Sobre elecciones, anexiones y formas de resistencia

Este mes de mayo, dos temas sobre Israel/Palestina se han abierto paso a través del omnipresente tema del coronavirus en los medios de comunicación: la formación en Israel de otro gobierno encabezado por Netanyahu (que por fin logró hacerse de la mayoría que necesitaba, después de tres elecciones en un año) y el anuncio oficial del flamante gobierno de que procederá a anexar formalmente partes del territorio de Cisjordania.


El irresistible encanto del sionismo

El régimen de Israel está usando como un arma la definición de antisemitismo. Diferencia entre antisemitismo y antisionismo


Palestina, las cosas por su nombre: El eterno chantaje. Usos y abusos del Holocausto y el antisemitismo

«Nos guste o no, el pueblo palestino es parte del relato post-Holocausto. Su historia moderna y su situación actual no pueden separarse de lo ocurrido en los campos de concentración y exterminio nazis. Ellas y ellos también son víctimas de una catastrófica serie de sucesos ocurridos en Europa en el siglo XX. Trágicamente, su sufrimiento lleva más de 70 años y aún no ha concluido. (…) El Holocausto sucedió y nunca debemos olvidarlo; pero también la Nakba, y tampoco debemos olvidarla.»


Palestina: Elecciones en el único Apartheid de Medio

El 17 de septiembre se celebraron nuevamente elecciones en Israel para elegir un nuevo Parlamento (Knesset), de cuyas mayorías surge el nuevo Primer Ministro y su Ejecutivo. Esta elección fue consecuencia de que en las celebradas en abril pasado ningún partido logró la mayoría necesaria ni los acuerdos con otros sectores para poder formar gobierno.


Palestina: las demoliciones como instrumento de la limpieza étnica

Quien conoce la cultura palestina sabe que, para un padre de familia, construir su casa es mucho más que asegurarse un techo: es como inaugurar una dinastía, ya que en esa vivienda de varias plantas -generalmente levantada por sus propias manos y con ayuda familiar y solidaria- vivirán sus hijos e hijas, yernos y nueras, nietos y nietas. Para las mujeres, la casa es su habitat, el centro de su vida, el nido donde crían a sus hijas e hijos y cuidan a sus mayores cuando llega la vejez, el refugio donde resguardan el afecto y los vínculos familiares ante la hostilidad del mundo exterior. Cuando la casa es destruida, la crisis no es solo económica: con ella se derrumban el futuro, los sueños, la posibilidad de proyectarse, los pilares mismos que sostienen unida a una familia; y sus impactos afectan a toda una comunidad, que se mira en el espejo de la tragedia.


Palestina no está en venta

Estos días asistimos a otra iniciativa de los poderes occidentales –la última de una larga lista en un siglo− para imponer sus intereses estratégicos en Oriente Medio y presionar al pueblo palestino para que claudique. La propuesta para que renuncie a su legítima lucha por la autodeterminación y normalice la dominación israelí a cambio de vanas promesas envueltas en dinero viene siendo anunciada pomposamente como el “Acuerdo del siglo” y presentada por Jared Kushner, un ricohombre de negocios judío-sionista cuyo mérito consiste en ser yerno (y ‘asesor’) de Donald Trump.


Palestina, las cosas por su nombre: Están envalentonados (pero cada vez más solos)

Una vez más, los aniversarios emblemáticos[1] se vuelven un boomerang para la causa palestina. El último tramo de 2017 se cierra con la indignación internacional derivada de la decisión del gobierno de Donald Trump de trasladar su embajada a Jerusalén, burlándose así del Derecho Internacional y dando la espalda a todas las resoluciones que desde hace exactamente 70 años la ONU ha emitido respecto al carácter abierto e internacional que debe tener esa ciudad santa para las tres religiones monoteístas.


Palestina: A 30 años de la Intifada de las piedras

El levantamiento fue fundamentalmente una insurrección civil[4]. La resistencia se organizaba en las ciudades, pueblos, aldeas y campos de refugiados a través de comités populares que garantizaban la subsistencia de la población, así como las tareas educativas y de salud durante los bloqueos y toques de queda.
La Intifada generó un sentimiento de empoderamiento colectivo, así como una subversión de las convenciones sociales. Por ejemplo, las mujeres salieron del espacio doméstico y asumieron nuevos roles productivos y políticos, organizándose en los comités locales para asegurar la efectividad de las tareas de boicot y subsistencia a nivel comunitario.


Palestina, las cosas por su nombre. ¿Dejaremos morir a Gaza?

Créanme que el bloqueo impuesto a Cuba es un picnic comparado con el inhumano cerco impuesto a Gaza por un enemigo poderoso que no está a pocas millas de mar, sino metido hasta en tu hogar, decidiendo si puedes vivir y con quién, de quién puedes enamorarte o no.
Israel es sin duda el principal responsable de la actual crisis, pero no es el único. La población de Gaza está siendo rehén de la eterna disputa política entre los rivales Fatah (que controla la ANP, asentada en Cisjordania) y Hamas, que controla Gaza. Una disputa que ciertamente Israel se ha encargado de aceitar por todos los medios posibles.