Autor: “Raúl Zibechi”

Los límites de la protesta como forma de lucha

Los gobiernos han aprendido a manejar la protesta, a través de un abanico de intervenciones que incluyen desde la represión hasta las concesiones parciales para reconducir la situación. Banalización de la protesta por su transformación en espectáculo. Los manifestantes no suelen encontrar espacios y tiempos para debatir qué se logró en la protesta, para evaluar cómo seguir, qué errores y qué aciertos se cometieron. Las protestas son necesariamente esporádicas y ocasionales.


Los indígenas son el 1% de la población de Brasil y la punta de lanza en la resistencia a Bolsonaro

Te diría que no hay país donde no se registren procesos de autogobierno y por lo tanto de defensa de sus territorios. Estos procesos son mucho menos conocidos que los pueblos que ya mencioné, pero configuran un abanico de autonomías, diversas y diferentes, siendo los sectores que ponen límites al modelo de muerte y destrucción de la vida.


Las prácticas capitalistas que reproducimos

El comunicado de la Caravana por la Vida y el Agua, difundido el 26 de abril al finalizar el recorrido de 34 días por territorios de diez pueblos originarios, es una pieza que merece ser debatida y estudiada por las personas organizadas en movimientos.


La economía política de la revuelta

¿Cómo se sostienen los rebeldes, que por momentos suman porciones importantes de la población? ¿Qué hacen para reproducir su vida material, desde la alimentación hasta la salud, cuando la vida económica ha sido paralizada?


Cuba y el anticapitalismo hoy. La revolución como problema

Pertenezco a la generación que creció influenciada por el clima político y cultural de la revolución cubana. Me contagié del entusiasmo que generaba, en particular, la figura del Che, quien no dudó en dejar las comodidades de la vida urbana posrevolucionaria para caminar selvas y montañas, porque «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución».
Hoy Cuba atraviesa una situación compleja, que me lleva a reflexionar en varios tiempos sobre la coyuntura, la estructura y el concepto mismo de revolución.


Encima de las nubes, a la altura de los sueños

Llegar hasta Alto Fucha es un viaje cuesta arriba. Salir de Bogotá rumbo al suroriente, atravesar la enorme localidad de San Cristóbal y emprender la trepada hasta adentrarse en la cordillera bordeando el río que serpentea montaña abajo. En Alto Fucha viven una seis mil personas, pero en La Cecilia, este barrio encajonado entre el páramo y el valle por el que desciende el río Fucha, serán poco más de mil. Sobre la calle principal, siempre vertical, se levanta la Casa de la Lluvia (de Ideas). Sobre la puerta, un enorme cartel tejido en lana reza: “Digna Rabia”. Iván de Huertopía, un colectivo pionero que sostiene varias huertas e impulsa decenas, explica:


El segundo progresismo, por debajo del primero

Hay quienes sostienen que estamos ante una segunda oleada de gobiernos progresistas en América Latina. La primera habría sido en la década de 2000, través de los gobiernos de Hugo Chavez (1999-2013), Lula da Silva (2003-2016), Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015), Evo Morales (2006-2019) y Rafael Correa (2007-2017). La nueva oleada parece estar encabezada por gobiernos como el de Alberto Fernández (2019), Gabriel Boric (2022) y probablemente Lula y Gustavo Petro en caso de que triunfen en las elecciones de este año. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador es distinto: demasiado tardío para ser parte de la primera oleada y demasiado conservador para aplicarle el adjetivo de progresista.


Colombia: A un año de la revuelta. Cali, dignidad y esperanza

Una de las principales conquistas de la revuelta es la conciencia de autonomía y de la fuerza de abajo, que se resumen en el lema “Cali capital de la Resistencia”.


Violencia, no violencia y pacifismo

Es posible que esos cambios internos tengan relación con la opción de no guerra, de resistencia civil pacífica que han hecho los zapatistas. Hemos aprendido que el EZLN obedece realmente a sus bases de apoyo, que son las que marcan los rumbos. Estamos ante una revolución interna, tan potente que está modificando el viejo “sentido común” revolucionario.


La izquierda ante la invasión a Ucrania, mantener el timón con firmeza

En los períodos de caos sistémico, es más importante que nunca “mantener con firmeza el timón”, nos alertaba Immanuel Wallerstein. Se refería a no ceder ante la tentación de las generalizaciones, o del universalismo, pero tampoco dejarse atrapar en los detalles, en la tendencia a ver sólo la coyuntura desgajada del contexto. De alguna manera, era un llamado al equilibrio analítico, en momentos en los cuales a la natural complejidad socio-histórica se le suma la dificultad de “manejar un bote en aguas turbulentas”, como señala el sociólogo.


Sobre victorias y derrotas

En la política hegemónica, se trata de caminar en línea más o menos recta hacia un objetivo, a veces atravesando enormes sacrificios, para comenzar a descansar (así se lo imagina) cuando se llega al poder.
En la lógica de los pueblos, como ya enseñó el Viejo Antonio, se camina en redondo y nunca se deja de caminar, porque resistir y luchar no es un “medio para”, sino la forma de vida elegida para seguir siendo.


Amurallar a los pobres

República Dominicana comenzó la construcción del que será el primer gran muro fronterizo entre países de América Latina y el Caribe. La obra de hormigón armado tendrá 160 kilómetros de extensión, de casi cuatro metros de altura y 20 centímetros de espesor. La frontera binacional tiene 380 kilómetros, con lo cual casi la mitad estará amurallada. El muro contará con 70 torres de vigilancia, además de sensores de movimiento, cámaras de reconocimiento facial, radares y sistemas de rayos infrarrojos. El costo total será de unos 31 millones de dólares. Según declaraciones del gobierno, se trata de controlar la migración ilegal y el crimen organizado.


Colombia quiere ser la Ucrania de Sudamérica

El alineamiento de los Gobiernos de Colombia con Estados Unidos ha sido una constante a lo largo de su historia, prácticamente sin fisuras. Lo novedoso es que Bogotá se está convirtiendo no sólo en aliado, sino en el peón de las jugadas geopolíticas de Washington, en pieza clave de su estrategia regional.


Volver a tejernos y movilizarnos

En muchos rincones del continente se multiplican encuentros de colectivos autónomos y comunitarios, dejando atrás los momentos más duros del aislamiento, dispuestos a reencontrase y moverse otra vez para romper el aislamiento y seguir resistiendo los megaproyectos de muerte.


La lógica geopolítica bloquea la emancipación

Si observamos lo que sucede puertas adentro de las tres grandes potencias que pugnan por la hegemonía mundial (Estados Unidos, China y Rusia), veremos cómo la prioridad de las lógicas geopolíticas y las luchas interestatales estrechan los espacios de los movimientos antisistémicos y hasta la crítica a los poderes establecidos.


El Estado y nosotros …que lo quisimos tanto

Claramente en contra del sentimiento de Marx, que aborrecía a los Estados y aspiraba –quizá ingenuamente– a su extinción, la mayoría absoluta de sus herederos de facto, instalaron esa institución en el centro de sus sueños emancipatorios. De forma acrítica, la política de izquierda centrada en los Estados ignora que nunca han sido palancas para la transformación de las sociedades. Peor aún, las rebeldías se estrellaron una y otra vez contra sus muros, y el poder estatal consiguió, como señala Abdullah Öcalan, “pervertir al revolucionario más fiel”.


Luchar por el agua y por la vida en tiempos de pandemia

Foro por el agua con la participación del movimiento de Pueblos Unidos, Carlos González miembro del Congreso Nacional Indígena y Raúl Zibechi. Al escuchar las diversas voces que ahí resonaron con una gran participación de mujeres de diversas edades resultaba inevitable plantearse las preguntas: ¿En qué momento eso que hace que la vida sea posible se volvió una mercancía? ¿Por qué lo aceptamos sin resistencia?


Los pueblos y la guerra entre potencias

La pregunta es qué deben hacer los movimientos y los pueblos en movimiento ante un conflicto entre grandes potencias, en concreto Estados Unidos y Europa frente a China y Rusia. ¿Abstenerse? ¿Tomar partido? ¿Construir una agenda propia?


Los de abajo, el 80%, sin estrategias y confundido

Brzezinsk, ex consejero de Seguridad Nacional de Carter, enfatiza que 20 por ciento de la población mundial es suficiente para sostener el sistema económico y que 80 por ciento restante no tendrá ni empleo, ni oportunidades, ni futuro. Una dificultad mayor para actuar conjuntamente, que divide profundamente a los movimientos y organizaciones, proviene de la izquierda, que quedó atrapada en el binomio dictadura o democracia, apoyando siempre al “mal menor”. Más allá de cuántos sean los verdaderamente empeñados en superar este sistema, lo que parece decisivo es avanzar hacia autonomías territoriales donde ejercer autogobiernos, capaces de crear mundos nuevos. Su multiplicación, será por contagio.


Mantener el timón en medio de tormentas y colapsos

Con este repaso de desastres, debe mencionarse la crisis terminal de las izquierdas, la desaparición de un sector político que se ha evaporado, literalmente. En este panorama de colapsos y pandemias, las fuerzas anti-sistémicas estamos sometidas a tremendos desafíos que, a menudo, sentimos nos superan. Entre ellos, la militarización y paramilitarización de nuestros entornos es quizá el más complejo. ¿Cómo mantener la firmeza? Primero, no sabemos. Segundo, mantener el timón orientado hacia la autonomía y el autogobierno colectivos.
Tercero, fortalecer la organización, mejorar las autodefensas y mantener la diversidad interna con alta participación de mujeres y jóvenes.