Autor: “Raúl Zibechi”

Con Biden habrá más revoluciones de color en América Latina

Si el mandato de Trump fue abominable, el de Biden no lo será menos. Recordemos la guerra en Siria, la liquidación de la primavera árabe y la invasión de Libia, promovidas y gestionadas por el equipo que ahora retorna a la Casa Blanca.
En América Latina, las destituciones ilegítimas (”golpes” dicen otros) de Manuel Zelaya (2009), de Fernando Lugo (2012) y de Dilma Rousseff (2016), se produjeron bajo el gobierno “progre” de Barack Obama (2009-2017).


Las urgencias y el pragmatismo demolieron el pensamiento crítico

Algunos nos negamos a considerar que los Estados estén en el centro del horizonte emancipatorio, mientras muchos otros no conciben la acción política por fuera de la institución estatal. No es un asunto menor. Es el rompeolas contra el que se estrellarán las futuras generaciones, incluyendo los movimientos indígenas y feministas, los más pujantes en estos años.


La gira zapatista, un encuentro de rebeldías

Zibechi escribe en el Diario Vasco “Gara”, muy difundido en la península Ibérica y otros países:
Luego del gobierno de Syriza en Grecia y de los gobiernos progresistas en América Latina, parece imperioso buscar nuevos caminos para seguir sosteniendo la bandera de la transformación del mundo y los objetivos de las revoluciones sociales. Seguir transitando el camino institucional no parece lo más acertado en esta hora decisiva para la humanidad.


El trabajo libre contra la economía política (r)

Los emprendimientos productivos de los movimientos sociales argentinos, entre otros, ponen en cuestión la relación trabajo–capital. Al hacerlo, salir más allá de esa relación, ponen en cuestión también las categorías acuñadas por la economía política, que nació y se desarrolló como forma de teorizar la relación trabajo–capital.


Guerra del capital contra la vida

“El sábado se me rompió la bomba de agua. Esta es la zona del Acuífero Raigón, por lo tanto, los pozos no se afectan con la sequía y hasta podés conectar la bomba un buen rato y el agua nunca desaparece”. “Mi pozo es muy profundo, tiene 45 metros, y todos comenzaron a secarse”.
Las huertas están a 500 metros de una enorme planta lechera de la empresa Conaprole, que definen como “una de las refinerías de leche más grandes de Latinoamérica” y produce leche en polvo para la exportación. La empresa hizo pozos de más de 60 metros de profundidad y “está secando toda la zona”.
El mensaje de este productor me llega al día siguiente de que el agua comenzara a cotizar en Wall Street, como una mercancía más.
El 7 de diciembre, el “acre pie” de agua, equivalente a 123 millones de litros, se negoció a 496 dólares en el mercado de los derivados de futuro de agua.


2020: el año más difícil para los movimientos anticapitalistas

Buen análisis de Zibechi que no logra disminuirse por dos errores: Zibechi afirma que el 25 de octubre el pueblo chileno desbordó las urnas en el referendo para redactar una nueva Constitución, pero eso no fue así, pues el 50% de los electores prefirió la abstención, lo que hace que sea difícil que se desborde la copa vacía o semi-llena.
Sobre Bolivia se refiere al gobierno golpista de Jeannine Añez, lo que no es sí, pues ante la fuga de Evo Morales y el vacío presidencial, asume Añez constitucionalmente. Nadie niega que haya sido un gobierno pésimo, pero el apelativo de golpista fue acuñado por el partido de Evo Morales y los partidos y medios que se identifican con su persona y el carácter “progresista” de su gobierno. Además el avance popular no está en la victoria del MAS, sino en que los sectores campesinos indígenas han conseguido imponer a Choquehuanca en el gobierno y están actualmente incidiendo desde abajo en las políticas a seguir., lo que facilitará enormemente las tendencias autónomas y comunitarias.


Los trabajos colectivos como bienes comunes material/simbólicos

El sustrato de lo común son los trabajos colectivos, (minga, tequio o ayuda mutua), y no los llamados bienes comunes, concepto tributario del economicismo, o las comunidades como instituciones que son, en todo caso, producto del hacer colectivo de las personas. Estas prácticas no están confinadas sólo en remotas áreas rurales pobladas por indígenas y campesinos, sino también se registran en las ciudades por parte de sectores populares mestizos. Los trabajos colectivos son un mecanismo que funciona tanto en la producción como en la reproducción de la vida, tanto en la educación y en los cuidados de salud, como en el ámbito de la toma de decisiones y de la seguridad colectiva. El análisis se focaliza en experiencias urbanas con el objetivo de hacer visibles prácticas y modos de hacer que desbordan los estrechos marcos de la raza/etnia y de las comunidades/ instituciones para arraigar allí donde la vida está siendo violentada por la acumulación por despojo.


Pensamiento crítico y pandemia

Ahora quienes emiten el pensamiento crítico no son ya “personalidades”, sino pueblos, colectivos, comunidades, organizaciones y movimientos. ¿Quiénes son los representantes teóricos del pueblo mapuche o de los pueblos indígenas del Cauca colombiano? ¿Quiénes encarnan las ideas de los movimientos feministas y de mujeres antipatriarcales?


Caos y resistencias durante la pandemia

La pandemia de coronavirus ha sido la oportunidad esperada por las elites dominantes para profundizar el extractivismo neoliberal, lanzando una fenomenal ofensiva contra los pueblos y las clases populares en todo el mundo. En cada región, en cada continente y en cada país esa ofensiva reviste modos y maneras distintas: desde la escalada militar y paramilitar hasta la aprobación de legislaciones que acotan o sencillamente impiden la continuidad de las resistencias que hasta ahora realizaban las poblaciones afectadas por el modelo


Liberar el mundo nuevo que late en el corazón de los movimientos

Cuatro grandes corrientes políticas de resistencia social y cultural, nacidas en esta región, conforman el armazón ideológico y cultural de los grandes movimientos: las comunidades eclesiales de base vinculadas a la teología de la liberación, la insurgencia indígena portadora de una cosmovisión distinta de la occidental, la educación popular y el guevarismo como inspirador de la militancia revolucionaria. Estas corrientes de pensamiento y acción, o varias de ellas, están presentes en casi todos los movimientos importantes dando lugar a una suerte de mestizaje, siendo una de sus características diferenciadoras


Los pueblos en movimiento como sujetos anticoloniales

Durante un tiempo utilicé la noción de “sociedades en movimiento”, para destacar que lo que se pone en movimiento en la acción colectiva territorializada son relaciones sociales heterogéneas respecto a las hegemónicas, inherentes en general a pueblos originarios y negros, campesinos y sectores populares urbanos que habitan las periferias de las grandes ciudades. En los últimos años, al calor de las revoluciones zapatista y kurda, pero también de procesos de autodeterminación en varias geografías latinoamericanas, he optado por utilizar “pueblos en movimiento”, en el entendido de que se trata de sujetos colectivos que conforman pueblos diferentes y reconocibles por esas diferencias


El estado de excepción como paradigma político del extractivismo

Pretendo explorar someramente las formas de acción que están llevando adelante los movimientos para neutralizar/desbordar el modelo extractivo, bloquear la acumulación por despojo, revertir la militarización de los territorios, poner fin a la persistente degradación ambiental y la destrucción de los seres humanos. Considero que no se limitan, ni pueden hacerlo, a repetir los repertorios tradicionales del movimiento sindical, ya que se mueven en espacios donde las reglas del juego son diferentes


Estados Unidos: el nuevo capataz

Pensar que Biden es mejor que el fascista de Trump, es siempre una opción que, además, nos ayuda a sentirnos mejor. Pero es una opción totalmente alejada de la realidad.


Repensando la transición con los pueblos en movimiento

Mi principal diferencia con los debates que ocuparon al pensamiento crítico desde la Revolución rusa, y aún antes, es el problema de la «totalidad»: considerar que una formación social dada puede cambiar como un bloque hacia una formación social diferente.


El nuevo capataz

Pensar que Biden es mejor que el fascista de Trump, es siempre una opción que, además, nos ayuda a sentirnos mejor. Algo tal vez necesario en estos momentos de pandemia y militarización crecientes. Pero es una opción totalmente alejada de la realidad.
Mientras sigamos creyendo que alcanza con cambiar de mandones, seguiremos siendo prisioneros de los finqueros, que esos no cambian a menos que los expulsemos, recuperando la hacienda.


El otoño del imperio

La decadencia imperial es inevitable, más allá de quién esté al frente de la Casa Blanca en los próximos cuatro años. Donald Trump o Joe Biden pueden acelerar o enlentecer dicha decadencia, pero en modo alguno pueden evitarla. En el mismo sentido, el ascenso de China y de Asia-Pacífico no depende de factores de coyuntura, aunque no vislumbro una hegemonía china, sino un mundo multipolar.


Los pueblos rompen el cerco

Los pueblos de Colombia consiguieron romper el cerco, aunque seguirá la ofensiva paramilitar contra sus territorios, porque el modelo neoliberal extractivo no está dispuesto a retroceder. Un detalle nada menor: donde gobierna la derecha, la confluencia de los abajos va más rápido.


Minga indígena, negra y campesina en Colombia: romper el cerco, tejiendo con las iguales

“Guardia, guardia. Fuerza, fuerza”, corean miles de jóvenes levantando sus chontas (bastones de madera), mostrando la decisión de los pueblos originarios, negros y campesinos de defender la vida y el territorio, durante la Minga que ha llegado el domingo 18 de octubre por la noche a Bogotá.


Romper el cerco, navegando el mundo

La iniciativa del EZLN delineada en el comunicado del 5 de octubre “Una montaña en alta mar”, marca un rumbo importante: el hermanamiento de resistencias y rebeldías más allá de las fronteras nacionales, de montañas y de mares.


Sun Tzu debajo de la almohada

En periodos de tormenta sistémica es necesario contar con una estrategia clara y definida. De lo contrario, el naufragio es casi inevitable. Tal vez por eso muchos hemos retornado a los saberes como los que encarna Sun Tzu, militar, estratega y filósofo de la antigua China, que resume sus enseñanzas en el libro El arte de la guerra, que ha inspirado a varias generaciones de revolucionarios.