Autor: “raul zibechi”

Las insurrecciones populares no caben en las urnas

Aquel Parlamento de abajo no se extinguió. Recorrió parte del país promoviendo el programa alternativo que elaboraron sus integrantes, agrupando movimientos locales y generando debates. Comenzó a recorrer un camino, lento y trabajoso, necesario para organizar a las y los de abajo hasta que la campaña mediático-electoral desplazó los problemas centrales del Ecuador.
El futuro no va a emerger de las urnas sino de la capacidad de los movimientos y de los pueblos de seguir transitando por las brechas abiertas por el levantamiento, profundizarlas hasta neutralizar un modelo de muerte, de expropiación del agua y la tierra.


México: La contrainsurgencia del terrorismo de Estado progresista

Debemos comprender el amplísimo abanico de la contrainsurgencia: desde bombardeos aéreos en Turquía, Siria y Palestina, hasta el implacable goteo cotidiano contra comunidades zapatistas, pasando por asesinatos masivos y desapariciones como en Ayotzinapa.
El capital aprendió que los asesinatos masivos generan amplias movilizaciones de repudio, pero mediante el goteo que promueve el terrorismo de Estado progresista, puede avanzar con menos obstáculos, ahogando en vida a las comunidades. Es hora de tomar la palabra para nombrar crímenes y criminales.


Guerra de desgaste contra las comunidades zapatistas

La estrategia del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador se completa con la instalación de nuevos campamentos y bases de la Guardia Nacional, en la región de Ocosingo, que va de la mano de las reactivación de grupos armados como la ORCAO que se desempeñan como paramilitares.


¿China va ganando la “guerra de las vacunas”?

Un informe de France 24 señala que mientras “los occidentales compraron el 90% de las dosis de las dos vacunas estadounidenses”, lo que “dejará huellas y rencor entre los países del Sur”, China hizo lo contrario y definió sus vacunas como un “bien público mundial”. El Dragón está llevando vacunas a países de África, Asia y América Latina, pero también a países europeos como Hungría, Serbia y Turquía.


Gira por la vida y la esperanza

La gira zapatista será una fuente enorme de aprendizaje para los más diversos colectivos anticapitalistas. Primero, constatar que se puede, que los de arriba no son tan poderosos como parecen. Segundo, que podemos sumar más y más personas sin reproducir el sistema, buscando confluencias entre quienes sufrimos similares opresiones. Desafío y esperanza a la vez.
Si todo marcha bien, en el sur del continente reproduciremos la expedición. Estos días estamos dando los primeros pasos, tímidos por ahora, para desplegar las energías que nos permitan seguir rompiendo cercos


Con Biden habrá más revoluciones de color en América Latina

Si el mandato de Trump fue abominable, el de Biden no lo será menos. Recordemos la guerra en Siria, la liquidación de la primavera árabe y la invasión de Libia, promovidas y gestionadas por el equipo que ahora retorna a la Casa Blanca.
En América Latina, las destituciones ilegítimas (”golpes” dicen otros) de Manuel Zelaya (2009), de Fernando Lugo (2012) y de Dilma Rousseff (2016), se produjeron bajo el gobierno “progre” de Barack Obama (2009-2017).


Las urgencias y el pragmatismo demolieron el pensamiento crítico

Algunos nos negamos a considerar que los Estados estén en el centro del horizonte emancipatorio, mientras muchos otros no conciben la acción política por fuera de la institución estatal. No es un asunto menor. Es el rompeolas contra el que se estrellarán las futuras generaciones, incluyendo los movimientos indígenas y feministas, los más pujantes en estos años.


La gira zapatista, un encuentro de rebeldías

Zibechi escribe en el Diario Vasco “Gara”, muy difundido en la península Ibérica y otros países:
Luego del gobierno de Syriza en Grecia y de los gobiernos progresistas en América Latina, parece imperioso buscar nuevos caminos para seguir sosteniendo la bandera de la transformación del mundo y los objetivos de las revoluciones sociales. Seguir transitando el camino institucional no parece lo más acertado en esta hora decisiva para la humanidad.


El trabajo libre contra la economía política (r)

Los emprendimientos productivos de los movimientos sociales argentinos, entre otros, ponen en cuestión la relación trabajo–capital. Al hacerlo, salir más allá de esa relación, ponen en cuestión también las categorías acuñadas por la economía política, que nació y se desarrolló como forma de teorizar la relación trabajo–capital.


Guerra del capital contra la vida

“El sábado se me rompió la bomba de agua. Esta es la zona del Acuífero Raigón, por lo tanto, los pozos no se afectan con la sequía y hasta podés conectar la bomba un buen rato y el agua nunca desaparece”. “Mi pozo es muy profundo, tiene 45 metros, y todos comenzaron a secarse”.
Las huertas están a 500 metros de una enorme planta lechera de la empresa Conaprole, que definen como “una de las refinerías de leche más grandes de Latinoamérica” y produce leche en polvo para la exportación. La empresa hizo pozos de más de 60 metros de profundidad y “está secando toda la zona”.
El mensaje de este productor me llega al día siguiente de que el agua comenzara a cotizar en Wall Street, como una mercancía más.
El 7 de diciembre, el “acre pie” de agua, equivalente a 123 millones de litros, se negoció a 496 dólares en el mercado de los derivados de futuro de agua.


2020: el año más difícil para los movimientos anticapitalistas

Buen análisis de Zibechi que no logra disminuirse por dos errores: Zibechi afirma que el 25 de octubre el pueblo chileno desbordó las urnas en el referendo para redactar una nueva Constitución, pero eso no fue así, pues el 50% de los electores prefirió la abstención, lo que hace que sea difícil que se desborde la copa vacía o semi-llena.
Sobre Bolivia se refiere al gobierno golpista de Jeannine Añez, lo que no es sí, pues ante la fuga de Evo Morales y el vacío presidencial, asume Añez constitucionalmente. Nadie niega que haya sido un gobierno pésimo, pero el apelativo de golpista fue acuñado por el partido de Evo Morales y los partidos y medios que se identifican con su persona y el carácter “progresista” de su gobierno. Además el avance popular no está en la victoria del MAS, sino en que los sectores campesinos indígenas han conseguido imponer a Choquehuanca en el gobierno y están actualmente incidiendo desde abajo en las políticas a seguir., lo que facilitará enormemente las tendencias autónomas y comunitarias.


Los trabajos colectivos como bienes comunes material/simbólicos

El sustrato de lo común son los trabajos colectivos, (minga, tequio o ayuda mutua), y no los llamados bienes comunes, concepto tributario del economicismo, o las comunidades como instituciones que son, en todo caso, producto del hacer colectivo de las personas. Estas prácticas no están confinadas sólo en remotas áreas rurales pobladas por indígenas y campesinos, sino también se registran en las ciudades por parte de sectores populares mestizos. Los trabajos colectivos son un mecanismo que funciona tanto en la producción como en la reproducción de la vida, tanto en la educación y en los cuidados de salud, como en el ámbito de la toma de decisiones y de la seguridad colectiva. El análisis se focaliza en experiencias urbanas con el objetivo de hacer visibles prácticas y modos de hacer que desbordan los estrechos marcos de la raza/etnia y de las comunidades/ instituciones para arraigar allí donde la vida está siendo violentada por la acumulación por despojo.


Pensamiento crítico y pandemia

Ahora quienes emiten el pensamiento crítico no son ya “personalidades”, sino pueblos, colectivos, comunidades, organizaciones y movimientos. ¿Quiénes son los representantes teóricos del pueblo mapuche o de los pueblos indígenas del Cauca colombiano? ¿Quiénes encarnan las ideas de los movimientos feministas y de mujeres antipatriarcales?


Caos y resistencias durante la pandemia

La pandemia de coronavirus ha sido la oportunidad esperada por las elites dominantes para profundizar el extractivismo neoliberal, lanzando una fenomenal ofensiva contra los pueblos y las clases populares en todo el mundo. En cada región, en cada continente y en cada país esa ofensiva reviste modos y maneras distintas: desde la escalada militar y paramilitar hasta la aprobación de legislaciones que acotan o sencillamente impiden la continuidad de las resistencias que hasta ahora realizaban las poblaciones afectadas por el modelo


Liberar el mundo nuevo que late en el corazón de los movimientos

Cuatro grandes corrientes políticas de resistencia social y cultural, nacidas en esta región, conforman el armazón ideológico y cultural de los grandes movimientos: las comunidades eclesiales de base vinculadas a la teología de la liberación, la insurgencia indígena portadora de una cosmovisión distinta de la occidental, la educación popular y el guevarismo como inspirador de la militancia revolucionaria. Estas corrientes de pensamiento y acción, o varias de ellas, están presentes en casi todos los movimientos importantes dando lugar a una suerte de mestizaje, siendo una de sus características diferenciadoras


Los pueblos en movimiento como sujetos anticoloniales

Durante un tiempo utilicé la noción de “sociedades en movimiento”, para destacar que lo que se pone en movimiento en la acción colectiva territorializada son relaciones sociales heterogéneas respecto a las hegemónicas, inherentes en general a pueblos originarios y negros, campesinos y sectores populares urbanos que habitan las periferias de las grandes ciudades. En los últimos años, al calor de las revoluciones zapatista y kurda, pero también de procesos de autodeterminación en varias geografías latinoamericanas, he optado por utilizar “pueblos en movimiento”, en el entendido de que se trata de sujetos colectivos que conforman pueblos diferentes y reconocibles por esas diferencias


El estado de excepción como paradigma político del extractivismo

Pretendo explorar someramente las formas de acción que están llevando adelante los movimientos para neutralizar/desbordar el modelo extractivo, bloquear la acumulación por despojo, revertir la militarización de los territorios, poner fin a la persistente degradación ambiental y la destrucción de los seres humanos. Considero que no se limitan, ni pueden hacerlo, a repetir los repertorios tradicionales del movimiento sindical, ya que se mueven en espacios donde las reglas del juego son diferentes


Estados Unidos: el nuevo capataz

Pensar que Biden es mejor que el fascista de Trump, es siempre una opción que, además, nos ayuda a sentirnos mejor. Pero es una opción totalmente alejada de la realidad.


Repensando la transición con los pueblos en movimiento

Mi principal diferencia con los debates que ocuparon al pensamiento crítico desde la Revolución rusa, y aún antes, es el problema de la «totalidad»: considerar que una formación social dada puede cambiar como un bloque hacia una formación social diferente.


El nuevo capataz

Pensar que Biden es mejor que el fascista de Trump, es siempre una opción que, además, nos ayuda a sentirnos mejor. Algo tal vez necesario en estos momentos de pandemia y militarización crecientes. Pero es una opción totalmente alejada de la realidad.
Mientras sigamos creyendo que alcanza con cambiar de mandones, seguiremos siendo prisioneros de los finqueros, que esos no cambian a menos que los expulsemos, recuperando la hacienda.