Autor: “Rita Segato”

Crueldad: pedagogías y contra-pedagogías (r)

Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas.


Justicia Feminista ante el estado ausente: un debate urgente

Dos razones nos motivan a escribir este texto: La primera, una preocupación por preservar los enormes logros de los feminismos, de los que nos sentimos parte, frente a determinadas estrategias que, consideramos, podrían conllevar grandes retrocesos para nosotras como movimiento. La segunda, una preocupación por la continuidad y el potencial transformador de espacios diversos, compartidos por hombres y mujeres: movimientos sociales, colectivos radicales o de izquierda, grupos de trabajo, organizaciones sociales, que luchan, en medio de la grave crisis civilizatoria de la que la pandemia del coronavirus solo es la última expresión, por una transformación radical multidimensional cuya necesidad nos parece evidente.


Que el presidente diga que los argentinos llegamos de los barcos es una subjetividad formateada por la colonialidad del poder y el saber

La antropóloga interpretó los dichos del presidente, brindó una perspectiva histórica, y analizó aspectos políticos y sociales de la pandemia.


La crítica del patriarcado y del racismo excede lo académico

El valor de pensar en conversación para que el saber hable de una realidad común; la urgencia de abrir la construcción de ese saber a los jóvenes, o cómo la pandemia impacta en la comunicación.


Cunde la alarma ante la posibilidad del fin del orden patriarcal

«Si las mujeres continuamos por el camino que vamos, llegaremos a cambiar la historia». Una entrevista exclusiva con la reconocida antropóloga argentina Rita Segato por el Día Internacional de la Mujer.


La violencia se aprende en el nido familiar y en la estructura del patriarcado

El feminismo radical que tiende al poder es patriarcal, “la plataforma de superioridad moral siempre fue masculina, nuestros propósitos históricos no son los mismos propósitos del patriarcado, tenemos que localizarnos por otro lado”,


Crueldad: pedagogías y contra-pedagogías

El proyecto histórico centrado en las cosas como meta de satisfacción es funcional al capital y produce individuos, que a su vez se transformarán en cosas. El proyecto histórico de los vínculos insta a la reciprocidad, que produce comunidad. Aunque vivamos inevitablemente de forma anfibia, con un pie en cada camino, una contra-pedagogía de la crueldad trabaja la consciencia de que solamente un mundo vincular y comunitario pone límites a la cosificación de la vida.


Las virtudes de la desobediencia

¡Abajo el mandato de masculinidad!
¡Por el derecho de los pueblos a sus territorios y a su estilo de vida en el arraigo comunal!
¡Sí al aborto legal, seguro y gratuito!


El movimiento feminista está ayudando a que los hombres se liberen

La antropóloga argentina—una de las intelectuales más influyentes de América Latina—reflexiona sobre los casos recientes de violencia contra mujeres y disidencias sexuales en Chile, y explica las posibilidades que entrega el feminismo a los hombres para desmantelar lo que en su teoría ha llamado el “mandato de masculinidad”. Además, apunta a los peligros de instalar y naturalizar el “linchamiento moral” como única alternativa de autodefensa para las mujeres.


Violencia expresiva y segunda realidad

Queremos conversar con vos sobre las formas de violencia que se dan hoy en los territorios y que no son explicables según los grandes cánones del discurso político-institucional argentino. Nos pare-ce, por el contrario, que estas formas de violencia y de conflicto tienen otro tipo de causas, vinculadas a las economías, a las maneras en que los territorios han ido cambiando en los últimos años. Apelando también a tu experiencia en otros lugares, como México y Brasil, ¿cómo pensar estas violencias que están circulando?


El patriarcado funda todas las otras formas de la desigualdad

Las mujeres somos las gestoras de lo comunal y de lo vincular. Y en la pandemia se nos despojó de nuestra politicidad anterior. Cuando entramos en el campo de la política se nos exigió el estilo burocrático, de la politicidad masculina, de una historia de la política de los hombres. Pero la casa, el espacio donde se gestiona la vida sobre todo y se protege la vida en tiempos de pandemia, es un espacio político también. Maternar es político. Es una habilidad que se puso muy de manifiesto en tiempos de pandemia.


Hay una catástrofe de género, es necesario darse cuenta

Parte de tu crítica intelectual apunta al hecho de que nuestros feminismos siempre han mirado hacia Europa, ¿qué cuestiones identitarias de Latinoamérica hemos salteado o dónde no pusimos atención por ese gesto?


La distancia física también es una distancia social

Mi militancia dentro del feminismo es una política de la amistad, de una trama íntima con las personas, de una construcción de la proximidad. Tengo una relación muy hermosa con muchas mujeres. La mayoría de ellas son más jóvenes que yo. Es una amistad dotada de politicidad. La politicidad en clave femenina, la politicidad de un espacio doméstico ampliado. Eso es política también. Mi feminismo es un feminismo de la amistad, un feminismo de los vínculos que vamos trabando a lo largo de la vida; es un feminismo del día a día, del cotidiano. El mundo que imagino como un mundo agradable es un mundo sin hegemonía, sin que ninguno de los mundos y de las propuestas dominen sobre las otras, es un mundo suelto, radicalmente plural, sin los imperativos de las vanguardias, un lugar donde diferentes formas de felicidad, realización, satisfacción y bienestar puedan existir sin agredirse mutuamente.


Todos somos mortales. Del significante vacío a la naturaleza abierta de la historia

Han circulado, en estos días, un número significativo de textos, muchos de ellos escritos por autores influyentes. Ellos intentan dar cuenta de dos aspectos distintos de la pandemia que nos aflige. Un grupo hace apuestas a lo que puede haber sido el origen del virus, dividiéndose entre aquellas que adhieren a la teoría del complot y las otras que, sin necesariamente saberlo, dan continuidad a lo que ya Marx llamaba “ruptura metabólica” o desequilibrio de la relación entre los seres humanos con la naturaleza.


Comprender la masculinidad es un acto político

La escritora, antropóloga y activista feminista argentina Rita Segato trazó vínculos entre los conceptos de masculinidad, poder y prestigio y advirtió que “el orden patriarcal es un orden político”.


Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres (r)

La cultura y estructura social del poder patriarcal, las leyes y costumbres derivadas de dicha cultura y estructura, consideran que un ataque sexual es un ataque a un territorio de intimidad, una especie de territorio de alcoba, por lo que no adquiere la gravedad de asunto público o de interés general, generándose una especie de impunidad generalizada que “autoriza” a los machos poderosos a seguir en su escalada de violencia, disputa de territorios y pugnas entre partidos para asumir las riendas del poder. Algunas feministas consideran que hay que ir a disputar las estructuras de poder y forman partidos políticos para ello, unos detrás del poder tradicional y otros detrás del que llaman “poder popular”, que es lo mismo pues se trata de un trampolín o metodología para alcanzar el poder central.
Pero poco a poco se abre conciencia la necesidad de lo comunitario, es decir en cada barrio o nicho ecológico comenzar desde abajo a construir otro modo de vivir, lo que las comunidades indígenas y afrodescendientes llaman el Buen Vivir, el enjambre humano con la mujer como eje del común, lo que reproducido en otros barrios permite asumir la administración desde abajo de los municipios. Así nuestra lucha no es local ni global, sino ambas, aunque el camino del poder comienza allá arriba y el camino de la libertad y la autogestión comienza desde la casa y el barrio, desde la comunidad, desde la mujer.


Una falla del pensamiento feminista es creer que la violencia de género es un problema de hombres y mujeres

Lo que debilita a los hombres, lo que los precariza y los transforma en sujetos impotentes es la falta de empleo, la inseguridad en el empleo cuando lo tienen, la precariedad de todos los vínculos, el desarraigo de varias formas, el desarraigo de un medio comunitario, familiar, local… en fin, el mundo se mueve de una manera que no pueden controlar y los deja en una situación de precariedad, pero no como consecuencia del empoderamiento de las mujeres, sino como una consecuencia de la precarización de la vida, de la economía, de no poder educarse más, leer más, tener acceso a diversas formas de bienestar. Y eso también va en dirección de otra cosa que vengo afirmando: que hay formas de agresión entre varones que son también violencia de género.Yo afirmo que los varones son las primeras víctimas del mandato de masculinidad.


Respuesta a una polémica distorsionada sobre Bolivia

Evo tuvo inmensas victorias en este tiempo y luego las arriesgó. Eso es algo que no se debe repetir.


No es Camacho o Evo, es necesario trascender esas dos posiciones

En mi comprensión de los sucesos, Evo cayó por su propio peso porque incurrió en acciones a lo largo del tiempo y sobre todo más hacia el presente que causaron un quiebre de la credibilidad y luego un quiebre de la gobernabilidad. Para mí, él no ha sido una víctima de un golpe, sino víctima de un descrédito general por varias de sus acciones.


Hay que demostrar a los hombres que expresar la potencia a través de la violencia es una señal de debilidad

Creo que la violación esconde un factor fundamental del orden patriarcal imperante. Hay que entender que la violación no es un crimen como cualquier otro. La violación se aleja, a la vez, de esa imagen del hombre como lobo hambriento que viola porque no puede controlarse, y también de la imagen del hombre como ladrón, que roba el sexo de la mujer. La violación no es un crimen sexual; es, más bien, un crimen expresivo, por un medio sexual. Con la violación se dicen dos cosas: una a la mujer y otra a los otros hombres.
A la mujer se le comunica una lección moral: la mujer es sospechosa de inmoral desde el comienzo de los tiempos, y la violación le castiga por desobediente. A los otros hombres, la violación les comunica la potencia. La masculinidad, para mantenerse, tiene que confirmarse por los interlocutores masculinos y, para ello, necesita exhibirse.