Autor: “Jaime Yovanovic (Profesor J)”

Crónicas del siglo 21 (Parte 52). Poder, contrapoder y no poder (5): Lo inmanejable del tiempo

Nuestro continente de Abbya Yala ha empezado a quebrar esas lógicas, tanto la de la continuidad del capital como de la necesidad de asaltar los estados para combatirlo. Desde abajo irrumpe por todas partes el fenómeno de la emancipación con autonomía, desde las multitudes que derriban gobiernos hasta la instalación de prácticas de autoorganización y relaciones internas de una nueva sociabilidad.
Los nuevos sujetos sociales que vienen desde todas partes no hacen mucho caso de estas discusiones, lo que es bueno. Ese sujeto es inmanejable, toma su propio tiempo, es autónomo.


Crónicas del siglo 21 (Parteb 51): La autonomía se expande contra las jerarquías, el capital y el estado

El método asambleario y la acción directa se va abriendo camino contra la verticalidad del gobierno de partidos y los viejos sindicatos. En los barrios y los cortes de ruta, en escuelas y hospitales, las universidades y los muelles. En las Asambleas de Quito y los Cabildos Abiertos del Alto en Bolivia. En Caleta Olivia y en el Conurbano Bonaerense de Argentina. Entre los blancos y negros, los indígenas y mestizos. En el estado y la actividad privada, los servicios y la industria. Con el obrero okupa y el vendedor ambulante, los artistas y las putas. En el campo y la ciudad, en astilleros y el transporte. Entre la juventud y los adultos, los desocupados y los ocupados. Entre los viejos y los chicos, los sexos y los géneros. Sean estudiantes y analfabetos, precarios y registrados. Donde nace la asamblea muere un poco el patrón y el estado. Cuando las asambleas decidan sobre el destino social de la vida se habrá terminado con el capitalismo.


Crónicas del siglo 21 (Parte 50). La izquerda burocrática y la nueva, la de arriba y la de abajo, la que se niega a si misma para superarla: La izquierda entre las cenizas y el fuego

Por la misma forma en que se expresa esta nueva forma del capital, la frontera entre lo social y lo político está siendo cada vez más imperceptible. Desde luego que los movimientos sociales se enfrentan a la indispensable necesidad de elaborar una alternativa política y lo hacen con las herramientas con las que cuentan, no con las que ya no existen. ¿Eso quiere decir que las organizaciones de izquierda ya no pueden ser útiles? Decir eso es una tontería. De lo que sí estamos convencidos es que el escenario cambió y que la voluntad de luchar en contra del capital debe pasar por aceptar que la forma en que se está expresando la rebeldía no es igual a la de antes. Que lo fundamental de la lucha de clases no es la segunda parte del binomio sino la primera. Y que es en la lucha donde se reorganizará el pensamiento y la práctica de izquierda. En ese sentido, no está por demás recordar la frase dicha hace muchos años por un viejo militante socialista francés, Jean Jaurés: “Hay que conservar del pasado no las cenizas, sino el fuego”. Parafraseándola, ahora diríamos: de la izquierda no nos interesan sus cenizas, sino su fuego. El fuego que le permitió luchar, el fuego de su militancia, el fuego de su intransigencia anticapitalista, el fuego de su convicción, el fuego de su voluntad.


Crónicas del siglo 21 (Parte 49). Poder, contrapoder y no poder (4): Poder social y poder político

Hacer política desde fuera del poder no es posible. Podemos decir mejor hacer política desde fuera del poder central o estatal, que tampoco son sinónimos. Para hacer política desde fuera del poder central o estatal, hay que considerar la configuración de otro poder, el contrapoder en este caso, o los contrapoderes, para ser más exactos. Y mejor aún: llegamos a la idea del no poder, que es el campo de la antipolítica o más bien de la no política.


Crónicas del siglo 21 (Parte 47). Formas de vida y revolución de lo cotidiano

Lo se dijo el año 2005, sigue siendo válido el 2019:
Vivir hoy es sobrevivir, resistir.
Organizarse para la vida es resistencia, resistir al capital, resistir a la muerte.
Pero también es soñar. Y hacer de sueños realidades.


Crónicas del siglo 21 (Parte 46). Elecciones o insurrecciones: acerca de los conceptos de sujeto y de potencialidad revolucionaria

La distancia de una política respecto del Estado implica, no sólo independizarse de sus fuertes condicionamientos, sino también y sobre todo, la creación de organizaciones que no se constituyan en réplicas del mismo. Desde esta concepción, el cómo es un interrogante abierto cuya resolución requerirá de apuestas que se jueguen en opciones que no deben reeditar la praxis de las vanguardias cuyo objetivo era la toma del poder del Estado. O sea, generar trayectos emancipatorios supone asumir los riesgos implícitos en toda decisión ligada al nacimiento de nuevas alternativas. Y no se trata de un curso único sino de los múltiples ensayos que, con esa orientación, puedan ir gestando un espacio emancipatorio que potencie las luchas que se libran.


Crónicas del siglo 21 (Parte 45). En medio de las insurrecciones del 2000 al 2004: pensar en el poder, nuestro cuerpo y el de los otros

Reflexiones sumamente válidas para las exigencias de la actualidad:
La reproducción cultural del status quo presenta una serie de intervenciones de carácter psicosomático que operan sobre la mente y el cuerpo y que son destinadas a mantener la subordinación de la población a las estructuras del capital.
Es un error pensar que el antagonismo se expresa unicamente entre las fuerzas represivas y la capacidad popular de resistirlas hasta sobrepasarlas, o como la dialéctica entre la propiedad y la no-propiedad (tesis y antítesis, cuya síntesis es el carácter mercantil que adquiere la fuerza de trabajo y la plusvalía correspondiente a su realización, de donde viene la regularidad de la ley del valor), forma mecánica o dogmática de entender los procesos sociales apenas por la evolución o revolución de las fuerzas productivas, donde el ser humano es capaz de intervenir solamente a condición de someterse a esas regularidades descubiertas, y así quien las “descubre” tiene la capacidad de manejar los hilos y matar a todos los que pueda en nombre de las regularidades llamadas pomposamente de “científicas”, ya que pueden probarse con argumentos y recursos lógicos en el terreno de la estricta racionalidad, sin importar para nada la sensibilidad, la espiritualidad, el afecto, la poesía, la ternura, la cosmovisión, el baile, la canción, el abrazo o la magia, aberraciones que deben ser amputadas del ser o utilizadas vilmente como instrumentos de propaganda para el sometimiento social a las “regularidades” sembradas por el determinismo decimonónico.


Crónicas del siglo 21 (Parte 44). Declaración de la Selva Lacandona: Argumentación de una esperanza

Marzo de 2005. Hace o­nce años que se dio a conocer, una mañana de sueños y fusiles, la Declaración de la Selva Lacandona del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Aún no terminaban los disparos de enero de 1994 y ya se había constituido en un documento de la historia y la vida de Chiapas, de México y de América Latina. Merece la pena estudiar cómo funcionan su sentido y sus argumentos, que permitieron cambiar el rumbo del país y abrieron un hueco en la noche de la desesperanza que tendió el otoño de 1999 sobre la utopía de los pobres del mundo. Sentido y argumentaciones que, en gran medida inconscientes, revelan las representaciones sociales que hacen posible su producción e interpretación y las operaciones que evidencian la ideología que las alimentó.


Crónicas del siglo 21 (Parte 43). El autogobierno de la multitud, un mundo posestatal

“Anticapitalista, con democracia de base y unidad, con respeto de la historia y autonomía de las organizaciones, confianza política y combatividad ante las injusticias”.
“Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo.”
“La imaginación es naturalmente ya una praxis”.
“Kirchner transa y transa / Y en la esperanza / Prepara la matanza. […] “Que se vayan todos” es la consigna clave / ¿De qué lado estaban Kirchner y Duhalde el 19 y 20?… / Del lado de los criminales. […] Los que planearon la masacre en el Puente Pueyrredón, como segunda opción nos metieron elecciones / Pero el Fondo Monetario sigue reclamando que la corten con los piqueteros / Con las empresas con control obrero, asambleas vecinales”.


Crónicas del siglo 21 (Parte 42). El debate y la práctica de pretender cambiar el mundo para cambiar nosotros o cambiar nosotros aquí y ahora para transformar el presente

No se trata de pretender cambiar el mundo para cambiar nosotros, sino de cambiar nosotros aquí y ahora para transformar el presente, para buscar los elementos de libertad y ruptura contra esa especie de unidimensionalidad que hay por derecha y por izquierda. Eso, para mi, es la resistencia.


Crónicas del siglo 21 (Parte 41). Empezando 2005: los retos de la otrea política

Esa seguridad de que estamos ayudando a construir nuevas relaciones sociales, sin suplantar a la gente en la toma de decisiones, (ética militante le podemos llamar, tan absurda para la clase política) nos permite un mayor horizonte para el trabajo político, porque por primera vez el trabajo no depende del calendario del poder, sino del que podamos ir construyendo en colectivo.


Crónicas del siglo 21 (Parte 40). Año 2005: En medio de las luchas sociales, izquierda uruguaya gana el parlamento y la presidencia, y copiando a Evo Morales de Bolivia se orienta hacia el capitalismo de estado

Ex Tupamaros presiden cámaras uruguayas y reciben honores militares. Las vueltas de la vida: Izquierdistas administrando el capital. Nada nuevo, ya otros lo han hecho antes. ¿Cuanto durará la oleada de burócratas progresistas de los partidos políticos que se han montado a la cabeza de las dinámicas rupturistas del protagonismo social autónomo?


Crónicas del siglo 21 (Parte 39). Recuento de las masivas luchas sociales, indígenas y/o populares que se han generalizado entre 2002 y 2004

¿Cómo es posible que otro mundo sea posible? Solamente a través de la lucha que, como nos enseña la experiencia de las luchas sociales actuales y pasadas va “en contra” y “más allá1” de lo que se nos impone como realidad, como presente y como destino. En América Latina, podemos hacer el recuento de las masivas luchas sociales, indígenas y/o populares que han vuelto a generalizarse desde el 2002.


Crónicas del siglo 21 (Parte 38). Enero de 2005, Argentina: Cambios cualitativos de las asambleas vecinales autónomas, destituir la representación y destituir el yo por el nosotros

En las asambleas aprendimos a ser con el otro, a aceptar que las cosas nos pasan a todos.
En uno de los grandes aprendizajes colectivos de las asambleas, aprendimos a destituir la representación, a destituir al yo por el nosotros.
Los asambleístas aprendimos también a tomar los asuntos en nuestras manos: aquellas cosas que tal vez para el poder son pequeñeces y que para nosotros son la vida.
“Es que estamos hartos de que los que gobiernan nos digan qué tenemos que hacer”.


Crónicas del siglo 21 (Parte 37). Enero 2005. Ejército Zapatista de Liberáción Nacional: una estratregia de resistencia libertaria

Si hay algo que de entrada distingue al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del conjunto de corrientes y organizaciones políticas que se identifican con las izquierdas, es sin duda su capacidad de vencer la inmediatez, de no dejarse atrapar por las necesidadesapremiantes reaccionando a los acontecimientos que se imponen día a día, sino que -sin alejarse de los mismos- se plantea siempre una visión que los procesa y redimensiona conforme a sus objetivos de mediano y larzo plazo.


Crónicas del siglo 21 (Parte 36). Chile: Transición años 2004-2005. Restos de la izquierda chilena se entregan a la socialdemocracia de la Concertación que negoció el traspaso de la dictadura militar a la partidocracia

Algunos teóricos y dirigentes sociales, en vez de apoyarse en la rica historia local asumieron la crítica del estado europeo y las formas de contestación adaptadas a sus contradicciones internas, considerando como algo dado e inamovible la validez del estado que se nos impuso antes y después de la llamada independencia, que debía haber sido la expulsión de los invasores y de sus instituciones, y no la organización estatal al servicio de los latifundistas educados por la masonería inglesa, más dedicada a desarrollar las formas políticas del capital y a la competencia intercolonialista que a la libertad de los pueblos.
Sin duda que es honesta y sincera la actitud de compañeros que siguiendo las filosofías europeas, critican el capital y luchan contra él para establecer otro estado, pero bien haríamos todos en aprender más de los mapuche y de los zapatistas, experiencias rebeldes que han puesto a las teorías críticas en el lugar que les corresponde: el de dinámicas de reproducción del mismo estado con otros nombres bajo el pretexto de que ellos lo podrán dirigir en nombre de todos nosotros.


Crónicas del siglo 21 (Parte 35). Resumen y experiencias de construcción de autonomías, año 2004

Algunas sugestiones para neutralizar la ofensiva frentepopulista de reordenamiento del capital y avanzar en la dinámica de las autonomías locales.


Crónicas del siglo 21 (Parte 34). De un año para el otro: análisis de coyuntura 31 diciembre 2004

El nefasto rol de la globalización del capitalismo en la forma neoliberal expresa la revolución de los medios de producción imposible de volver atrás, por lo que las políticas estatistas de la izquierda sólo están consiguiendo reordenar los factores que inciden asegurando la continuidad de la ganancia en una compleja voltereta hacia el fenecido welfare state que no es más que un instrumento capitalista para reinstalar la sujeción de la población en el orden social llamado democrático donde el poder militar lleva las de ganar, como en Venezuela y Brasil.


Crónicas del siglo 21 (Parte 33). El Yo y el Nosotros: Nuestro poder es el poder del hacer, del crear, de la socialidad. El poder de ellos es el poder de separar, de individualizar

Decimos NO al estado, a la democracia representativa, a los
partidos políticos. No podemos cambiar el mundo a través del estado, ni a través de la democracia representativa, ni a través de los partidos políticos. Estas son formas de organización que nos excluyen, no articulan el impulso hacia la auto-determinación. No estoy diciendo que no deberíamos nunca votar: probablemente en algunas circunstancias sí tiene sentido votar. Pero está claro que no podemos cambiar el mundo a través de las elecciones. La crisis de la democracia y de los partidos no es un problema, es una oportunidad, una oportunidad de reinventar la democracia y cambiar el mundo.


Crónicas del siglo 21 (Parte 32). Repercusiones en Chile de la oleada de rebeliones que tumbaron gobiernos

El capital parece haber optado por la línea de centro, esto es, el gobiernismo de la Concertación, aunque nunca abandona las otras posibilidades, ya que no necesita para nada a la izquierda reformista, bastándole con la socialdemocracia para mantener cierto orden, y sólo abrirá espacios para escuchar a los reformistas si éstos sirven para organizar población subordinada que ande hacia allí si se lo mandan, que se pare cuando se lo digan y camine hacia el otro lado si lo ordena la jefatura o comité central tal o cual. Una vez demostrando que pueden controlar un sector de población y que pueden por ello entrar a la mesa de los negociadores y depredadores de las estructuras administrativas sin afectarlas, se les abrirán las anchas alamedas.
El pequeño problema de las fórmulas tradicionales de la izquierda reformista es que en Chile la gente no se traga el cuento, no se inscriben en los registros electorales alrededor de dos millones y medio de personas y se abstienen, votan nulo o blanco alrededor de dos millones, por lo que es hacia allí que deben avanzar las estrategias y los blindados del reformismo destinados a ganar puntos para que los acepte el sistema. Y es justamente allí donde proliferan las corrientes miristas, anarquistas, rodriguistas, lautaristas, autónomas, etc. y por eso se hace necesario tender puentes hacia ellos como punta de entrada o efectivación del espacio donde sembrar y arrojar el anzuelo que producirá como resultado estratégico la adscripción de las masas al proyecto “socialista” de las vanguardias y tal.